Pijos, sí, y bobos, sin cultura democrática. Hasta arriba de
estulticia. Ni siquiera cabreados. Mucho menos informados. Un erial en la
cabeza. Pazguatos con derecho a voto, y que sigan teniendo derecho a voto,
faltaría más. Les damos mascarillas y se las comen. Millones de virus en
principio inofensivos, pero capaces de aupar en el poder a la misma parca.
Me sale esta respuesta ante una columna firmada por Jorge
Bustos en El Mundo.
………
También mueren mayores en Cataluña, Lucía. ¿Pero en verdad te
haces esas peguntas? ¿Es que ignoras, tú, apéndice de La Sexta, de TVE, de La
Cuatro, de la 5, parte imprescindible de mi periódico El Mundo, voz atronadora
de los españoles más cultos, inteligentes y demócratas de pura raza, que España
está gobernada por fuerzas progresistas que nos llevan en volandas
a la arcadia feliz donde tú, hoy con posibles, podrás, junto a esas fuerzas, destruir el sistema y
fabricar, como se fabrica el periodismo de hoy y se fabrica la muerte del
periodismo de mañana, una morgue con bonitos colores y cuartos especiales para
rememorar a los abuelos que morían en nuestras camas, aunque hoy no tengan el
derecho siquiera a morir en la redacción de los periódicos, oh, mi periódico?
Se te respeta muchísimo, Lucía.
Nace esta respuesta después de leer a Lucía Méndez en El
Mundo, y poco antes de tomar mi primera taza de café, clareando el día.
……………
España es la de los balcones todas las tardes. España es la
de los sanitarios, nuestros militares, nuestras cajeras, nuestros transportistas,
nuestra Guardia Civil, la Policía Nacional, la Policía Local, informáticos que
mantienen en pie todo un sistema vital para que el país funcione, madres y
padres que cuidan de sus hijos, abuelos y abuelas que se resisten a ser
asesinados. España es mucha España para que unos desalmados (Gobierno,
oposición, periodistas, coronavirus) puedan con ella. En los balcones hay vida,
mientras en algunas redacciones y columnas cunde la astracanada, quizá algo
peor, la Nada.
Respondo de esta manera a una columna de hoy en El Mundo
firmada por Raúl Conde.
………………
Los Pactos de La Moncloa se prolongaron durante un año.
Tiempo suficiente para que España se uniera y dejará atrás una situación
comatosa, con la suspensión de pagos, un IPC por encima del 30%, etc. La
situación presente requiere dar ese mismo paso hacia delante. Pero en los
mencionados pactos entraron el PNV y los catalanistas, el PCE, y los muchos
socialistas agrupados en diferentes formaciones políticas, sin olvidar a don
Manuel Fraga y su derecha. Si España cuenta 1.000 muertos diarios (hoy algo más
de 800) y suma más de 124 mil contagiados (oficiales) y Turquía se apropia de
material destinado a los españoles, los pactos de la Moncloa son una
ensoñación. Sigamos aplaudiendo, todas las tardes, pero exijamos también
dimisiones, cárcel, dejar atrás lo estrambótico, las astracanadas. Un gran
pacto de emergencia, pero con Turquía de aliada, con Erdogan robando y Torra con hilo
directo con Moncloa o la presidencia del Gobierno de Canarias. Es que temo que
Marruecos nos robe el Teide y el primer lote de vacuna eficaz homologado por
las autoridades chinas y bendecido por Pedro Duque, casi nada con el muchacho
saliendo más guapo que nunca en la portada de un periódico tinerfeño. ¿Cómo se
llama el periódico?
Creí que debía escribir este breve texto ante el editorial
principal que hoy publica el periódico El Mundo, al que pago todos los meses
casi 8 euros para poder tener acceso a su edición Premium, ¡manda huevos!
Y pasa lo mismo con otros periódicos, ojo.
En total tres más.
Pago 8, más 8, más 8, más 8, y
nunca quedo contento, hasta que Epicuro me salva, naturalmente.
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