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Adiós, para siempre. Ojalá.


Reconozco que se hacer pocas cosas. 
Llevo 32 años en el periodismo y fuera de él es probable que no gane un euro. Pero lo quiero intentar. 
A mis 58 años tengo ganas de tener una nómina decente. No aspiro a convertirme en un trabajador con un sueldo por las nubes. 
Dicen en casa, y llevan razón, que el dinero y yo nos llevamos fatal.
Quisiera trabajar en la cultura. Servir de verdad para algo útil.
Alejarme de la política y de los políticos, sobre todo locales. Decir adiós a las empresas periodísticas embrutecidas lamedoras de culos de todo gobierno local. Empresarios analfabetos funcionales que se ahogan en la hipocresía, pues todos los que conozco, todos, tienen dos, tres, infinitas caras.
Y tirarme al vacío para no tener que rozarme nunca más con políticos/alcaldes/concejales/consejeros de tres al cuarto que se yerguen en la planicie de la mediocridad imperante, mostrando una elefantiásica vanidad que apesta.
O por lo menos así se ve desde el periodismo.
Fuera de él, quizá, lograré ver en esos servidores públicos personas con valía.
¡Entonces pediré perdón!
A ver si lo consigo pronto. Mañana mismo. ¡Hoy mismo!
No llevo casi nada en la maleta laboral. Ni títulos, ni cursos, ni amigos, ni enemigos. 
Llevo muertos a los que echo de menos, y ganas, todas, de retornar a la cultura. 
Oh, sí, la amada que dejé en la calle para juntar letras en un periódico de estercolero, para hacer el pelele en una televisión local de empresarios aldeanos, para el blablablá en radio que…Para dirigir gabinetes de prensa sin saber diferenciar la labor profesional de mi pasión (por entonces sí) hacia la política.
Ni un minuto más. Ni un día más.
Pero necesito el ofrecimiento. El margen de confianza. Que se crea en mi palabra. No soy un inútil. No hay parasitismo en el alma de este hombrecillo. Son ganas de seguir siendo útil.
Hoy domingo, feliz, lleno de vida, en mi cabeza resuena la llamada de la libertad.
Dejar el periodismo local es recuperar el yo. El verdadero yo.
¿Cuántas veces te eché una mano?
Qué tal si ahora tú…

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