Pablo Iglesias llorando.
Los cronistas se acercan preocupados.
¿Qué te ocurre, Pablo de Tarso?
Sacan pañuelos. Abrazos. Los más aventajados en escalar la miseria, increpan con la mirada a los fachas que van saliendo sin prestar atención a la Magdalena, madre de todos los grandes cocodrilos.
Los fotógrafos moquean.
Lo socialistas y sociolistos y sociatas en general, aguantan como pueden; han recibido la orden de los barones en el Congreso de que hay que aprender de la flema inglesa. ¿O se dice británica? Ni una lágrima, plaese. En todo caso, suspiritos. Sobre todo ellas.
Pablo Iglesias es un hombre de carne y hueso. ¿Qué se creían ustedes? Y su señora, que es madre, apostólica y ministra de la cosa, o lo será, llora también emocionada porque España, al fin, se ha liberado de la derechona y de los falsetes socialdemócratas. ¡Ya iba siendo hora!
Seguro que en menos de una semana regresa el oro de Moscú.
Y seguro estoy también que en Moncloa no paran de llegar telegramas de los grandes líderes del mundo libre mundial.
¡Hay vida inteligente en la Tierra!, dicen en su lengua los extraterrestres que trabajan en Zarzuela.
Nicolás Maduro está entre esos líderes, por supuesto. "Hermano Pedro, vente para Venezuela y después volamos juntos a Cuba, que allí, en mi islita, tengo amigos que defienden los derechos humanos y la mejor economía para que Alberto Garzón esté entretenido en su nuevo ministerio.
Y, aunque Evo ya no esté en el búnker de los pobres, me cuentan que también. Palabras llenas de emoción. Salidas del corazón de un gran consumidor de democracia cocaindígena. Nueva bebida para deportistas y políticos de élite.
Pero las lágrimas de Pablo han dado la vuelta al mundo.
En Groenlandia los osos polares se despiertan y piden viajar al sur.
Putin, que está por Irak, dispuesto, más que dispuesto a instalar y financiar el primer Gulag siglo XXI en España, si con ello se carga la Unión Europea. Pero alguien le asegura que este Pablo llorón es comunista. El ruso responde que no pasa nada, que mientras se cargue la cuarta economía del euro puede llorar todo lo que le dé la gana. Y ganar mucho dinero. Del legal, claro.
En Irán los niños corren alegres, los homosexuales mueren ahorcados con una sonrisa en la boca, las mujeres son tratadas con cortesía y amabilidad made in Galapagar.
Y no olvidar que en España también se acabó la corrupción de los fachas.
¡Jodidos fachas!
Ahora todos pobrecitos, pero felices. Bueno, felices cuando ya Pablo deje de llorar.
Yo siempre he sido pobre, pero ahora me toca ser feliz, seguir siendo pobre y lector de el diario.es, elplural.es, info.es, público.es.
Ah, claro, y ver La Sexta, La Cuatro, TVE, Tele 5 (Piqueras). Hasta 13tv, que es la tele de los curas catalanes molones
Él llora por todos nosotros. Carga una gran Cruz. Lleva nuestros pecados: haber votado por el PP, Ciudadanos, VOX, Ana Oramas.
Iglesias nos perdona. Y llora, y llora.
Echenique le susurra que llorar es bueno.
Pablo le responde, quedo: "Calla, mamón, que me he trillado un huevo".
Los cronistas se acercan preocupados.
¿Qué te ocurre, Pablo de Tarso?
Sacan pañuelos. Abrazos. Los más aventajados en escalar la miseria, increpan con la mirada a los fachas que van saliendo sin prestar atención a la Magdalena, madre de todos los grandes cocodrilos.
Los fotógrafos moquean.
Lo socialistas y sociolistos y sociatas en general, aguantan como pueden; han recibido la orden de los barones en el Congreso de que hay que aprender de la flema inglesa. ¿O se dice británica? Ni una lágrima, plaese. En todo caso, suspiritos. Sobre todo ellas.
Pablo Iglesias es un hombre de carne y hueso. ¿Qué se creían ustedes? Y su señora, que es madre, apostólica y ministra de la cosa, o lo será, llora también emocionada porque España, al fin, se ha liberado de la derechona y de los falsetes socialdemócratas. ¡Ya iba siendo hora!
Seguro que en menos de una semana regresa el oro de Moscú.
Y seguro estoy también que en Moncloa no paran de llegar telegramas de los grandes líderes del mundo libre mundial.
¡Hay vida inteligente en la Tierra!, dicen en su lengua los extraterrestres que trabajan en Zarzuela.
Nicolás Maduro está entre esos líderes, por supuesto. "Hermano Pedro, vente para Venezuela y después volamos juntos a Cuba, que allí, en mi islita, tengo amigos que defienden los derechos humanos y la mejor economía para que Alberto Garzón esté entretenido en su nuevo ministerio.
Y, aunque Evo ya no esté en el búnker de los pobres, me cuentan que también. Palabras llenas de emoción. Salidas del corazón de un gran consumidor de democracia cocaindígena. Nueva bebida para deportistas y políticos de élite.
Pero las lágrimas de Pablo han dado la vuelta al mundo.
En Groenlandia los osos polares se despiertan y piden viajar al sur.
Putin, que está por Irak, dispuesto, más que dispuesto a instalar y financiar el primer Gulag siglo XXI en España, si con ello se carga la Unión Europea. Pero alguien le asegura que este Pablo llorón es comunista. El ruso responde que no pasa nada, que mientras se cargue la cuarta economía del euro puede llorar todo lo que le dé la gana. Y ganar mucho dinero. Del legal, claro.
En Irán los niños corren alegres, los homosexuales mueren ahorcados con una sonrisa en la boca, las mujeres son tratadas con cortesía y amabilidad made in Galapagar.
Y no olvidar que en España también se acabó la corrupción de los fachas.
¡Jodidos fachas!
Ahora todos pobrecitos, pero felices. Bueno, felices cuando ya Pablo deje de llorar.
Yo siempre he sido pobre, pero ahora me toca ser feliz, seguir siendo pobre y lector de el diario.es, elplural.es, info.es, público.es.
Ah, claro, y ver La Sexta, La Cuatro, TVE, Tele 5 (Piqueras). Hasta 13tv, que es la tele de los curas catalanes molones
Él llora por todos nosotros. Carga una gran Cruz. Lleva nuestros pecados: haber votado por el PP, Ciudadanos, VOX, Ana Oramas.
Iglesias nos perdona. Y llora, y llora.
Echenique le susurra que llorar es bueno.
Pablo le responde, quedo: "Calla, mamón, que me he trillado un huevo".
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