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Soy miembro de una organización criminal


Después de leer a Rafa Latorre está claro que en una pandemia siempre gana el bicho. No se puede hablar de guerra. En realidad, tal como se están poniendo las cosas con el absolutismo social comunista apoyado por el pueblo sin cultura democrática, pronto en España no se podrá hablar de nada. Bueno, se podrá aplaudir, seguir bailando, poner la musiquita de los cojones que supuestamente levanta las pollas y hace brillar los ojos ante un panorama que “no va conmigo”, dice la tía o el tío que lee titulares, y ya cree tener toda la información para salvar el mundo.
¡Y serán los que no mueran, ellos, ellas, los inútiles, mientras la buena gente, tantísima, ya es fiambre, ya es historia, ceniza, pasto para gusanos en nichos sin flores!
Yo, que lo sepan ustedes, soy miembro de una organización criminal. No me pregunten por el nombre, pero al ser de los pocos en España (¿en verdad somos pocos?) que critica lo que hace nuestro jefe supremo Pedro Sánchez y la cuca inquieta de Pablo Iglesias, estoy en una lista de hombres y mujeres que pertenecen a esa organización criminal que odia y desea vivir en el cuanto peor mejor. Es lo que hay.
Si aplaudes y aceptas lo que te vende el gobierno a través de RTVE, Mediaset, Atresmedia, El País, La SER y los chiripitifláuticos comemierdas del Facebook, incluido el gacetillero local de turno, entonces estás limpio de culpa.
De no ser así, vives en pecado mortal. Y digo bien: pecado mortal. Porque no dudo que se esté preparando un comando de liberación dispuesto a llevarse por delante a todo discrepante (que no replicante).
Escribe Raúl de Pozo, “Lo dijo Pablo Iglesias cuando rechazaban su entrada en el Gobierno: "Pedro Sánchez quiere todo el poder para dormir bien". De Pedro Sánchez es siempre la última palabra, la última decisión. Ningún gobernante ha tenido todo el poder en nuestra democracia: comandante del Ejército, líder absoluto del PSOE, jefe de un Gobierno que ha declarado el estado de alerta y ha movilizado las Fuerzas Armadas contra un enemigo implacable con soldados de 0.1 micrones. Hay muchos ejemplos de cómo se invocó una guerra para ejercer el despotismo. La concentración de poder es siempre enemiga de la libertad, sobre todo cuando se silencia el Parlamento. El Congreso es esencial. La portavoz ha anunciado que Sánchez irá al Congreso la próxima semana. Las medidas excepcionales que se han tomado son necesarias, pero hay que mantener el control al Ejecutivo, como se hace en los países democráticos incluso en épocas de guerra.”
El COVID-19 mata. Eso ya lo sabemos. 
O te deja tocado. Que también lo sabemos. 
O no te enteras siquiera de que convive contigo y se pasea libre y sin pagar alquiler por el organismo.
Pero si este gobierno de pandereta y mediocres piensa que a gente como yo la van a obligar a callar por las buenas, cuán equivocado está el macho de Sánchez y la machito de Iglesias.
¡Les estoy esperando, a ellos, y a los que huelen igual que ellos!



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